miércoles, 28 de mayo de 2014

No me pude resistir

Todavía y apenas la luz del día se asomaba, sus pasos eran suaves y el latido acelerado de su corazón iba acompañado de interminables jadeos. Él se acercaba suavemente a su cuerpo.
Y es que siempre las mujeres son más propensas a caer literalmente en sus garras y en su mirada. Desde su primer contacto visual, Camila, no le tomó mucha importancia. La hora siempre estaba en su contra y andaba apurada camino a su centro de trabajo: una redacción en el centro de Lima.
-          - Tengo 3 muertos en un despiste de una camioneta.
-          - Sí supera los 5 vale la pena. Marita tiene a 10 muertitos.
Muertitos. Pensó Camila. Se volvió tan común hablar de los miles de peruanos que día a día fallecen a causa de los accidentes de tránsito, que ya los llamaban con cierto diminutivo cariñoso, de alguna manera para liberar la tensión del hecho en sí.
-          - ¿Y, qué planes para hoy?
-         -  Ninguno, casa, libro, dormir.
-          - Que aburrida es tu vida, deberías salir a divertirte, buscar algo emocionante.
Con esos pensamientos sobre su mente. Camila lo recordó.
Al llegar a su casa cerca de las diez de la noche, lo vio desde lejos. Él como siempre estaba ahí paradito como esperando a alguien.
Siempre me espera y me mira. Pero mejor no. No necesito esto ahora, pensó la indecisa de Camila. Pero unas semanas después la situación cambió.
-          - Vamos, vamos,  salta, salta, sigue,  sigue tu puedes no pares- decía alborotadamente Camila.
Ambos terminaron súper cansados. Él muy agitado por la faena realizada buscó agua y la bebió sin parar. Mientras Camila sólo atinó a observar su belleza.
-          - Uy, te veo bien, se nota que has tenido un buen fin de semana Camilita- decía su compañera de labores, Marita.
-          - Así es.
-          - Me alegro ya era hora. Cuando lo presentas.
-          - Cualquier día que quieras, está en mi casa.
-          - ¿Cómo? ¿Tan rápido ya vives con él? ¿Cómo y tus padres no te dicen nada?
-         -  No se han dado cuenta, pero todas las noches la estamos pasando muy bien.
-         -  Eres una loca con tu carita de mosquita muerta, eres tremenda.
Camila le restó importancia a su comentario y centró su mente en su nuevo compañero.
Llegó la noche, llegó a su casa, llegó a su habitación y ahí estaba rebosante sobre la cama. Apenas la vio se lanzó sobre ella y la empezó a lamer. Sí,  a lamer y toda su esponjosidad reposó sobre el tibio cuerpo de Camila. Ella lo miró a los ojos y le dijo:

-       - No me pude resistir. Eres el perrito más tierno que he visto en mi vida. Me alegra tanto haberte traído a vivir conmigo. Y juntos iniciaron su rutina de ejercicios, corriendo alrededor del parque.

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