martes, 8 de septiembre de 2015

LA CHICA DEL FAROL

Estaba sola y aquella luz pálida la iluminaba en el vacío parque cerca a la medianoche.
-¡Carlaaaaa!!!!
Aquel grito penetró el silencio de la noche y Julio corría desesperado hacia ella;  pero Carla no lo oyó, tampoco lo vio quizás porque Carla nunca existió.

-          ¿Cómo fue que la conociste?
-          Estaba en el malecón, la alumbraba el viejo farol del parque.
-          ¿Y qué le dijiste?
-          Nada no pude acercarme, pero ella me sonrió.


Julio con apenas 19 años regresó a su casa sintiéndose un cobarde por no haberle hablado a la “Chica del farol”, así la nombró  ya que no tuvo el valor de acercarse a preguntarle su nombre.

-          Quizás mañana logre encontrarla – se dijo así mismo tratando de  darse ánimos.

Al día siguiente en la noche Julio nuevamente la vio. Llevaba un vestido azul que le llegaba a las rodillas. Usaba medias blancas y unos zapatos negros de charol. Su larga cabellera estaba atrapada en una trenza. Solitaria observaba el mar.

-          Hola – dijo tímidamente Julio
-          Hola
-          ¿Qué haces?
-          Nada sólo observo el mar.

Julio pudo notar lo hermosos que eran sus ojos, eran azules. Tenía la piel muy blanca y labios rojos.

-          Y… ¿por qué estás sola?, no te da miedo esta oscuridad, si no fuera por este farol estaríamos en tinieblas.
-          Me gusta esta tranquilidad – dijo la joven mientras se ordenaba un mechón de cabello que cayó por su ojo izquierdo.

Julio se animó y tomó su mano izquierda, la sintió muy fría más de lo normal pero no le importó. Inmerso en un laberinto de emociones Julio no pudo resistirse, se acercó aún más a ella y la besó.

-          ¿Cómo es que no le has preguntado su nombre?- dijo fastidiado su hermano
-          No sé, simplemente me invadió el deseo de besarla y ella me correspondió.
-          ¿Y donde vive?
-          Vive en la casona blanca en la bajada a la playa. Yo mismo la acompañe y la deje en su puerta.
-          ¿En la casona blanca dices?
-          Sí, ¿por qué?
-          Nada hermano, olvídalo
-          ¿Qué sucede?

El hermano de Julio dudo pero finalmente dijo:

-          Esa chica está loca y por cierto se llama Carla.
-          ¿Qué demonios estás hablando?
-          Está loca, demente, es más nadie jamás la ha visto.

La incredulidad llenó por completo el rostro de Julio.
-          No entiendo, ¿cómo sabes que está loca si dices que nadie la ha visto?
-          Por qué lo he leído.
-          ¿Dónde?

Julio levantó un periódico donde decían que Carla Stain, era una joven que padecía de esquizofrenia y fue encerrada en la casona Blanca. Estaba al cuidado de una enfermera quién se suponía debía cuidarla pero al parecer no lo hizo porque Julio sí la vio.

-          ¡¡¡¡No puede ser!!!! Se veía tan normal, no puede ser ella.

Julio salió corriendo hacia la casona blanca quería verla pero ahí nadie respondió. Entonces fue a buscarla al parque.
Estaba sola y aquella luz pálida la iluminaba en el vacío parque cerca de la medianoche.

- ¡Carlaaaaa!!!! ¡Carlaaaaa!!!!
- Basta Julio, ¡Despierta! ¡Despierta!

Julio abrió los ojos y vio el techo completamente blanco, toda la habitación estaba blanca. Se vio amarrado a una cama de hospital y a un médico que lo miró cariñosamente y le dijo:

-          Olvídate de Carla, tú puedes superar tu esquizofrenia. Entiende que Carla no existe.
-          ¿Esquizofrenia? No estoy loco, ¿Dónde está mi hermano?
-          No tienes hermanos Julio, trata de calmarte.
-          ¿Qué me han hecho? ¡Sáquenme de aquiiii!!!!!!!

Y entonces un suave pinchazo en el brazo lo llevó al más profundo sueño.















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